El verano se acompaña con un cremoso mousse de mango
Hay días de verano en los que el calor está tan pesado que la sola idea de acercarse a la cocina da pereza, y mucho menos dan ganas de prender el horno. Pero el antojo de algo dulce no perdona. Si estás buscando un postre que se sienta súper fino, que se prepare en menos de 15 minutos y que te regrese la vida al primer bocado, este mousse de mango es justo lo que necesitas. Todo el secreto está en combinar la cremosidad natural del mango maduro con un chorrito de Vainilla Molina y la ligereza de una buena crema batida. Prepárate unos vasitos individuales, porque este se va a convertir en tu postre oficial de la temporada.
Para preparar este rico y cremoso mousse vamos a necesitar:
2 mangos maduros grandes
1 taza de yogurt griego natural
Un chorrito de Vainilla Molina Cristalina
1 taza de crema para batir fría

1. Licúa la pulpa de mango junto con el yogurt griego y un chorrito de Vainilla Molina Cristalina a alta velocidad durante 2 minutos o hasta obtener un puré completamente terso y sin grumos. Reserva.
2. Si el mango utilizado tiene demasiada fibra o hebras, pasa el puré por un colador de malla fina ayudándote de una espátula para lograr una textura sedosa.
3. Bate en un tazón grande y frío la crema para batir a velocidad media-alta hasta que la crema duplique su tamaño y forme picos firmes. Evita batir en exceso para que no se corte.
4. Incorpora el puré de mango al tazón de la crema batida de manera gradual. Con una espátula de silicón, mezcla ambos elementos realizando movimientos envolventes (desde el fondo hacia arriba) de forma suave, cuidando de no perder el aire de la mezcla.
5. Reparte el mousse de forma equitativa en 4 o 6 vasitos individuales. Refrigera por al menos 30 minutos antes de servir para que la consistencia tome firmeza.
6. Justo antes de servir, decora la superficie de cada vasito con cubos de mango fresco, una hojita de menta o una galleta de vainilla molida al gusto.
Lo mejor de este mousse es que cuando lo sirves en vasitos individuales y le pones unos cubitos de mango fresco arriba, parece comprado en una pastelería fina, pero tú y yo sabemos que no te tomó ni quince minutos tenerlo listo. Es el broche de oro perfecto para una comida de fin de semana o para consentirte a mitad de la tarde con algo refrescante y delicioso. Si te animas a prepararlo hoy, recuerda que puedes darle tu toque especial decorando con un poco de menta o coco rallado. ¡Que disfrutes muchísimo tu postre y nos leemos en la siguiente receta!


