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El blog de Vainilla Molina

La combinación que necesitas: galletas de matcha y chocolate blanco

La combinación que necesitas: galletas de matcha y chocolate blanco

Si el matcha no te convence, probablemente es porque no lo has probado en una galleta. El truco aquí es no tratar de esconder el sabor del té verde, sino acompañarlo con chocolate blanco para que el dulzor corte lo terroso del matcha. La base es una masa de mantequilla clásica, pero con una textura mucho más densa y suave que la de una galleta común. 

 

Para preparar estas galletas necesitaremos: 

 

250 g (2 tazas) de harina de trigo de todo uso 

1 ½ cdas de té matcha (preferiblemente grado ceremonial para un color verde vibrante) 

½ cdta de bicarbonato de sodio 

½ cdta de sal 

170 g de mantequilla sin sal, a temperatura ambiente 

100 g de azúcar refinada 

100 g (½ taza) de azúcar mascabado 

Una pieza de huevo grande a temperatura ambiente 

1 cda de Vainilla Molina 

1 taza de chispas de chocolate blanco 

  

1. Tamiza la harina, el té matcha, el bicarbonato y la sal en un tazón. Es vital pasar el matcha por un colador para eliminar todos los grumos y que el color quede uniforme. 

2. Bate la mantequilla con la azúcar refinada y el azúcar mascabado hasta que la mezcla esté esponjosa y haya aclarado su color. 

 

3. Agrega la pieza de huevo y un chorrito de Vainilla Molina. Continúa batiendo hasta que la mezcla sea homogénea. 

4. Incorpora los ingredientes secos poco a poco. Mezcla con una espátula o a velocidad baja, deteniéndote en cuanto dejes de ver harina seca para evitar que las galletas queden duras. 

 

5. Vierte las chispas de chocolate blanco y distribúyelas bien por toda la masa con movimientos envolventes. 

6. Forma bolitas del mismo tamaño y colócalas en una bandeja. Lleva al refrigerador por 30 minutos; esto mejora la textura final y evita que se extiendan demasiado. 

 

7. Lleva al horno precalentado a 175°C durante 10 a 12 minutos. Al sacarlas deben verse un poco suaves en el centro, terminarán de tomar consistencia al enfriarse. 

8. Deja que reposen en la bandeja caliente unos minutos antes de pasarlas a una rejilla. 

 

Al final, lo que hace especial a esta receta es el balance. El matcha aporta ese toque "adulto" y el chocolate blanco pone la parte divertida. Pruébalas cuando estén a temperatura ambiente para que los sabores del té se sientan mucho más claros. Si tienes dudas con el horneado, escríbeme abajo.